Cuevas de San Caprasio, San Valentín y Santa Pía

En la zona de Caprás se situan tres cuevas que según quiere la tradición, sirvieron de eremitorio a San Caprasio y a sus compañeros anacoretas Santa Pía y San Valentín.

San Caprasio, obispo de Agen (en la Gascuña Francesa) en el último tercio del siglo III, se ocultó en una cueva durante la persecución decretada por el emperador Maximino. El ejemplo de la joven Fe, afrontando valerosa y abiertamente el martirio, le hace abandonar su escondite, ir al lugar de martirio de la doncella y encontrar el mismo glorioso fin que ella.

Es razonable pensar que esta devoción fue llevada a Belorado por peregrinos o colonos gascones, quizás los mismos traídos por Alfonso I el Batallador para repoblar la villa en 1116.

Parece que esta cueva, una de las numerosas que horadan el barranco de Belorado, sirvió efectivamente como morada- eremitorio durante la época visigótica, época en la que el movimiento anacorético tuvo gran pujanza.